The Cove, el documental ganador de un Óscar que denuncia la caza de delfines en Taiji, Japón

The Cove, documental basado en la caza de delfines en el Parque Nacional de Taiji, Japón, siendo el mayor proveedor de delfines de todos los parques acuáticos del mundo, así como de su carne. Cada delfín se vende por 150.000 dólares. La película fue dirigida por Louie Psihoyos en el año 2009, un ex-fotógrafo de National Geographic. Recibió el premio Óscar a la Mejor Película Documental además de otros reconocimientos.

Uno de los protagonistas del documental es, el ahora activista, Ric O’Barry, uno de los entrenadores de delfines que colaboró en la captura y adiestramiento de Flipper y sus compañeros de la mítica serie. Tras el suicidio de uno de ellos a los ojos de O’Barry, éste intentó poner fin al cautiverio de otro de los delfines y a partir de ese momento dedica su vida a luchar por su liberación.

La Bahía de Taiji es el lugar donde se realizan estas capturas y asesinatos, zona restringida a la que han conseguido acceder activistas y defensores de estos animales, costando la vida a varios de ellos. Como citamos anteriormente, el adiestrador de Flipper, y uno de los principales colaboradores en la creación de este “negocio”, es ahora el primero que persigue y lucha en contra de los cautiverios y el tráfico. Denuncia públicamente asesinatos de activistas realizados por las mafias japonesas que a su vez son apoyadas por el gobierno. Las organizaciones defensoras de ballenas y delfines tampoco hacen mucho al respeto. La asombrosa inteligencia de estos animales, como Flipper, hace que su propio entrenador de un giro a su perspectiva ante los entrenamientos y los espectáculos que tanto dinero mueven en el mundo causando estrés e importantes daños en los acuáticos, provocados por la vida en cautividad.

El documental narra y reproduce cómo se las ingenian el grupo de activistas y defensores de la libertad de los mamíferos marinos para acceder a las zonas restringidas de caza de delfines en esta zona de Japón, desplegando un gran dispositivo de cámaras de alta definición camufladas que grabarán tanto fuera como dentro del agua. Realmente una intrigante y sofisticada labor de investigación, espionaje y asalto a la bahía, donde no se les escapa el mínimo detalle. Lo que obtienen es abrumador. Espeluznantes y duras imágenes reales de masacres que tiñen el agua de un rojo sangriento que sólo transmite sufrimiento, desesperación y horror. Merece la pena, en contraposición, disfrutar de los vídeos de los animales en libertad, en compañía de sus familiares, jugando, divirtiéndose, viviendo.

Las duras imágenes son necesarias para concienciarse sobre la realidad que hay detrás de los espectáculos que fascinan a niños y adultos y de la comercialización de la carne, la cual contiene niveles de mercurio tan altos que no es recomendable para los humanos, como se comprobó durante la tragedia de Minamata, una plaga que afectó a muchos niños que nacieron deformes, a causa de la intoxicación de mercurio que sufrieron sus madres durante el embarazo.

Todo este negocio se oculta bajo un bulo creado por el gobierno japonés que sostiene que las ballenas y los delfines están acabando con el resto de peces pequeños, permitiendo así un cierto “control de la plaga”, con la ayuda de varios países que lo apoyan a cambio de ciertos obsequios o contratos. Pura política cotidiana. Tampoco faltan argumentos culturales que defienden la caza de ballena para la distribución de su carne, por tradición.

El activista se cuela en un congreso mundial con el vídeo al pecho, lo hace también por las calles de grandes ciudades mostrándolo al mundo. Actualmente se ha conseguido “reducir el tiempo de agonía” durante la ejecución de los delfines “mejorando” el modo de asesinato. Por otro lado la carne de delfín se ha eliminado de la dieta de los más pequeños de Taiji. Aun así numerosos países han sido “reclutados” para apoyar la caza de delfines en Japón. Con gran valor, determinación y sobre todo pasión, continuarán luchando por su libertad.

“Se puede ser activista o desentenderse. Y yo he decidido ser activista para detener esto.”

El documental está disponible en Wuaki.tv y en YouTube.

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