Inside Job, el documental sobre Dinero Sucio

Inside Job es el documental dirigido por Charles Ferguson y narrado por el actor Matt Damon, con un ritmo rápido y animado, del estilo de la película La Gran Apuesta (basada también en la crisis de las hipotecas desde el punto de vista de ciertos inversores). Inside Job, también llamada en España Trabajo confidencial o Dinero Sucio, fue estrenada en el año 2010 y  recibió el premio Óscar al mejor documental en 2011. Su director, Charles Ferguson afirma que realizó el largometraje para explicar “la sistemática corrupción de los Estados Unidos por la industria de servicios financieros y las consecuencias de dicha corrupción”.

Crisis financiera iniciada en 2008. ¿Cómo ocurrió todo? En la introducción, Islandia con un buen nivel de vida, trabajo, sanidad, buenas infraestructuras e instalaciones, un buen lugar para vivir, según decían ellos mismos. Permitieron a empresas multinacionales explotar su terreno, al mismo tiempo se privatizaron bancos y se produjo una desregularización financiera en el país. Se creó una burbuja, todo subió de precio. Los bancos empezaron a pedir créditos, asimismo los empresarios. Al igual que ocurrió en EEUU, las agencias calificadoras dieron por buenas todos los fondos de riesgo. ¿Consecuencias? Los bancos quiebran, el paro se triplica y la gente pierde sus ahorros.

En septiembre de 2008, los grandes bancos se declaran en bancarrota y las acciones se desploman en todo el mundo. Lehman Brothers, el banco más grande quiebra. La bolsa baja como nunca en su historia. La población lo paga con la pérdida de millones de empleos y viviendas. En su libro y documental homónimo, Salvar el capitalismo, el economista y profesor Robert B. Reich reconoce que el sistema capitalista funciona para un grupo reducido de gente, pero no para la mayoría. “La partida está amañada, la gente lo nota pero no sabe cómo está amañado”“No existe mercado libre si el gobierno no indica las reglas del juego”.

 

Parte I, la crisis inmobiliaria se originó con un gran cambio en la gestión de las hipotecas. Ahora éstas eran agrupadas en fondos de inversión con calificaciones sin riesgo, pues los propios bancos pagaban a las agencias de calificación, las cuales eran a su vez inculpabilizables por sus calificaciones erróneas. Entre el año 2000 y 2003 la venta de hipotecas cada año se multiplicó por cuatro. Los fondos de inversión CDO se crearon a partir de los créditos subprime (los créditos de mayor riesgo), y al combinarse éstos, continuaron teniendo calificaciones AAA (de muy poco riesgo). Como consecuencia los bancos concedieron muchísimos créditos subprime (de mucho riesgo) a gente que no podía pagarlos, pero con calificación AAA se vendieron a precios altos aparentando poco riesgo.

 

La legislación sobre la regularización de los derivados CDO en los mercados de inversión, por parte del gobierno, no fue posible. Posteriormente se prohibió directamente la regularización de los derivados.

 

Parte II, la burbuja. El precio de la vivienda se elevó hasta máximos ya que todo el mundo podía tener una hipoteca y comprar una casa, la demanda era elevada. El boom inmobiliario termina en burbuja. El precio de las casas llegó a duplicarse en el año 2007. Los principales bancos participaron en la concesión de préstamos subprime, sabiendo los riesgos que ocultaban. Sus ganancias aumentaron hasta la bancarrota.

A su vez AIG, la mayor aseguradora del mundo, comenzó a vender los derivados CDS, que eran paquetes de seguro para los fondos de inversión CDO, de manera que cubrían las pérdidas a los inversores. Pero a diferencia de un seguro normal, los especuladores podían comprar también los derivados CDS para apostar contra los CDO en los que no habían invertido, es decir, para asegurar algo que no poseían y ganar cuando éstos fuesen mal. Así se dedicaban a subir y bajar el mercado a su antojo. Las agencias de calificación recibían cada vez más dinero por parte de los bancos para que sus CDO tuvieran calificaciones AAA, siempre basándose en que eran sus “opiniones” de modo que no pudieran salir culpables si esto no fuese cierto (que resulta que no lo era). En conclusión, también se enriquecieron. Se preveía una explosión de la burbuja pero el mercado no cesó. El director del FMI lo afirmó: “la crisis que se avecina es enorme”.

 

La industria fuera de control fue lo que ha provocado esta grave crisis que tanto ha dañado y tanta pobreza ha dejado en el mundo.

 

Parte III, la crisis. Y llegó el colapso. Los inversores dejaron de prestar dinero para dar créditos. Las inmobiliarias no podían vender sus casas. Lehman Brothers y AIG quebraron, aun siendo empresas calificadas como AAA o A2 (de bajo riesgo) tan solo dos días antes. El mayor banco del mundo quebró, no sin dejar a su paso las empresas que gestionaba, y la mayor aseguradora AIG no tenía dinero para pagar a todos los inversores que debía indemnizar. Cuando rescataron a AIG lo primero que hicieron fue indemnizar millonariamente a sus CDOs. A partir de aquí las grandes empresas empiezan a rozar la quiebra lo que repercute en una recesión a nivel mundial.

La clave está en que todo el dinero es ficticio. Tanto una hipoteca, como un seguro, un depósito, un fondo de inversión, el dinero en el que está valorada una empresa… todo son asientos y movimientos contables con más o menos valor. Al final los delitos cometidos por todos estos bancos, evitaron ir a los tribunales pagando una multa y prometiendo cambiar sus prácticas. Recordamos las consecuencias que no se reparan para los afectados:  Los bancos quiebran, el paro se triplica y la gente pierde sus ahorros.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s