Busco un marido

Busco un marido. O una mujer. Me gustan las personas, en general las que hablan y escuchan, sin ausentar a las sordas y mudas con sus particulares modos para oír o decir. Particularmente me incomodan algunas, pocas, muy pocas. Soy una princesa. Todo lo que poseo es negro. Me gusta pintar, coloreo de rojo mis labios para marcar con sangre aquello que beso. Mis manos hacen ruido como la cadena de mi bici, como la puerta de la entrada. Oxido mis tobillos por mi forma de caminar y me gusta llevar vestidos. Mis pechos son dos mandarinas lejos de parecer naranjas. Debes llamarme princesa. Amor para no ser muy repetitivo. A menudo me huelen los pies, su tamaño no es proporcional a mi altura, y las uñas… no hablaré de las uñas. No pierdo el tiempo con lo que no me apetece. A veces no hago nada. Quiero probarlo todo. No me adapto. De vez en cuando me dejo llevar. Ocasionalmente me asocio, me aparto, me interno. Odio planificar el sexo. Podemos hacer la ruta de los bares en lugar de visitar los monumentos históricos más importantes de la ciudad a la que viajamos. Debatir sobre el precio de las camisetas de hace tres temporadas recién salidas del polvoriento armario en el inicio de las rebajas. Bucear hasta las boyas que nos separan de los monstruosos yates para pincharlos con la aguja con la que remendamos nuestras toallas. Sacar del agua tan solo los pies para que venga el socorrista y conversar sobre las medusas. Restregarnos en la arena hasta dejar atascada la bañera y embarrar la alfombra de una habitación de hotel. Entrar en un bar y pagar cervezas con billetes de caviar. No tirar de la cadena y llevarnos los vasos de plástico en nuestros bolsos repletos de servilletas de papel y monederos de cuero. Volar en tren sin pagar, de pie, entonando canciones de otros y leyendo diccionarios de idiomas que no entendemos. Salir a pescar mensajes sin contestar. Depurar el agua de los charcos y beber nieve que acompaña a la lluvia. Durmamos abrazados y peguemos nuestros culos para mear. Desconocer el ayer y planificar lo que no pasará. No quiero hacer esto sola. Busco un marido y una mujer. Llamadme princesa y os llamaré mi rey.

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